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Hace poco alguien me pregunto que cuál fue mi mayor acto de amor y para mis adentros pensé en el libro de una autora inefable que alguna vez leí (creo que me leí la mayoría de sus libros) pero cómo no hacerlo si ella me lo pidió. Ella que se tragaba sin pestañear todas las películas que yo le hacía ver, ella que se aficionaba con mis aficiones, por dar un ejemplo, intentó aprender a jugar play station, leer libros, la fotografía, la ropa, el cine, en fin. Solía irme a ver jugar al fútbol con mis amigos los fines de semana, lo hacía puntualmente, jamás faltó y en serio me veía, no era que no bien me metía al campo ella sacaba su teléfono y se olvidaba del asunto, no, ella veía el juego de principio a fin, era la que más se alegraba si ganábamos y si yo metía un gol lo celebraba como si lo hubiera hecho ella, era las más acongojada si perdíamos y eso que a mi casi nunca me afectaba ello. Yo confiaba en ella, en el que no confiaba era en mí, a veces perdía los papeles por asuntos banales y echaba todo a perder, me fastidiaba que ella insistiera tanto en ser parte de mi vida y hasta la largaba de esta, me frustraba tanto amor. A veces ella me pedia a hacer algunas cosas que a ella le gustaban, ver algunos dramas o dibujos, sí, le gustaban los dibujos y yo en mi soberbia me negaba, me dormía o la ignoraba diciendo que esas cosas no me gustan, si viera que ahora me he tragado entero todas esas cosas recordándola.
Veía sus redes sociales y siempre hablaba de mí, y no es que lo hacía como quien se lo dice a cualquiera, como lo hacía yo por ejemplo, ella siempre terminaba sus frases con un te amo, eres lo más importante en mi vida y hasta alguna vez escribió ‘sé que mueres por que me quede a dormir contigo’ y era cierto, dormir con ella era fantástico, competíamos constantemente a ver quien se dormía antes y nos veíamos las caras, ese juego me encantaba, ella era bella, hermosa, realmente lo era, cuando yo ganaba me quedaba viéndola por horas, llorando incluso de felicidad, era delicioso dormir así y al despertar ella siempre estaba aferrada a mí, no recuerdo alguna vez que se haya distanciado de mí, ni aún cuando discutíamos. Teníamos un libro de citas, obviamente escribíamos citas, sentencias, frases llámenlo como quieran, en el que con regularidad ella escribía a cerca de la bulla o de la locura, pues yo odiaba ambas y solía escribir en modo de respuesta del silencio y de la razón. Pero ahora comprendo la dimensión de su locuray del porque lo mencionaba, había que estar loca para ser como ella era, pero no de esas locas que van y cometen actos inefables, con la estúpida idea de ‘la vida es una sola y hay q vivirla’ no, ella no, ella era una loca juiciosa, una loca responsable, una loca admirable, ella amaba con locura, se entregaba integra cuando amaba, lo sé bien, jamás nunca me sentí tan importante, ni tan amado. Había que ser loca para creer que yo era su mundo, que el universo mismo giraba al rededor mío, aunque constantemente yo le decía que haga otras cosas que no tengan que ver conmigo, ella insistía en no hacerme caso, en amarme con locura, en cuidarme y hacerme feliz. Ella murió, murió amándome, murió enseñándome a ser feliz y yo lo soy, con ella aprendí a serlo, gracias a ella aprendí a no querer más, a amar las cosas que tengo, aunque sean pocas, y que mi galaxia y si es necesario el universo mismo gire alrededor de ello. Gracias loca, gracias por haberme enseñado tanto, nunca te lo dije y hasta creo que alguna vez te lo recriminé, pero a tu lado crecí como jamas en mi vida, no era cierto cuando dije que por amarte estanqué mi vida, no, claro que no, amarte fue el mejor acto de amor-locura, que pude haber hecho y realmente fui feliz haciéndolo.

El mayor acto de amor. Jafet Ventura Márquez

En la esa en la que rompe en dos días… Por vuestros dioses, que edad es esa y en que puto y maldito mundo he estado viviendo, desde mi primer novia, hasta la última yo siempre he ido en serio y ahora que lo escribo creo q ese fue mi peor error, tal vez debí vivir la edad esa que tu mencionas así sabría NO responder estas cosas.
Perdón por el preámbulo, por el amigo en común, yo creo que el quiere algo contigo, solo q como dics tu tantea (en lo personal es algo q yo hago mucho, odiaría que alguien me diga que no) pero también creo q eso q dijiste, lo de estropear la amistad es algo muy cierto y q debería ser importante a la hora de tomar tu decisión, tus ganas de estar con el aunque sean dos días son más fuertes que tu amistad? Eso solo lo sabes tú, y lo mejor como siempre digo (aunque yo jamás haga eso xD) es hablar con la otra persona y decirle como te sientes. Quizá así logres algo definitivo y de paso sepas que es lo q él quiere. Suerte

Bajo la “lógica moral” por su puesto q no, pero acaso me preguntas cosas q tú también sabes? Pues supongo q no, así que mi consejo es que medites la pregunta que me hiciste, ten en cuenta que hay una tercera persona y quizá salga dañada, en todo caso solo tu sabes las cosas de manera puntual, pero por otro lado, por qué no tener un amigo con derecho si esto te gusta o te hace bien, yo no creo en las ideas llenas de ‘moralinas’ (esta palabra no existe pero supongo q se entiende) sé feliz del modo que tú prefieras, suerte :)